Amaia Gracia Azqueta

Paisajes que pertenecen al espacio del arte

 El paisaje de Amaia Gracia si por un lado retorna al lugar primigenio, belleza, inmensidad, el lugar de origen, paraíso, también está representado por el mapa, la representación acordada por quienes tomaron las decisiones, en los momentos críticos de la historia. Por eso, cuando borra nombres y descodifica fronteras, trata de eliminar la relación del mapa con el poder, buscando otra idea del mundo. Desobedece las decisiones de la autoridad, discute los privilegios del control de los territorios y la potestad de dividir pueblos que hablan la misma lengua, ignorando culturas. Amaia susurra: Abrid las puertas mientras borra los nombres en las fronteras porque oscurecen los dinteles.

Su trabajo se refiere claramente a espacios localizados, representados por medio de fotografías, mapas o relieves; a veces invertidos con espejos, que al yuxtaponerlos a otras cosas mas pequeñas, muebles domésticos y cotidianos, parecen encogidos. La yuxtaposición de estos dos lugares, el representado y el espacio inherente del objeto, produce una confrontación de sitios realmente alejados, juntando escalas de diferente magnitud. Sus esculturas muebles ejercen de continentes de los otros espacios de la naturaleza, que poniéndolos por encima, dentro o detrás, son introducidos en casa, sobre mesas, repisas, sobre las hojas de una puerta o en la alfombra.

 

Inma Jiménez Huertas